• Papás 360

Responsabilidad ¡Puedo hacerlo!



Parte 2

Una vez aclarado en la primera parte de este artículo que? puede hacer un niño en función de su edad, facilitaría todo este proceso tener en cuenta aspectos como los que proponemos a continuación, para evitar que esta enseñanza fundamental de la responsabilidad no se convierta en una tarea titánica:


1. Para comenzar, valorar como en otras ocasiones que el ejemplo aportado por los padres cumple un papel irremplazable. Tanto el que los hijos conozcan algunas de las responsabilidades de su madre o de su padre, como que estén presentes mientras las cumplen, trasmite el mensaje de que todos tenemos ciertos compromisos que debemos enfrentar.


2. Antes de pasar a enseñar cada deber, tendremos que haber valorado con anterioridad si nuestro hijo se encuentra en la edad apropiada para adquirir tal conocimiento.


3. Como todo lo que aprendemos en nuestra vida, no pasamos de la nada absoluta, al complejo todo. Aquellas tareas que comenzaran a enseñarse a los niños, deberán ser simplificadas y divididas en pequeñas partes que puedan ir dominando, para una vez integradas en el repertorio del menor, dar el siguiente paso hacia otro aspecto más complejo.


4. Trataremos de proponer un límite de tiempo para la cumplimentación de la tarea. Al principio podrán plantearse plazos más holgados a los que en realidad necesitarían en un primer momento, debido a la novedad de la acción y a la necesidad de ir mejorando con la práctica.


5. Una de las mejores formas con las que cuentan los niños para aprender, es a través de la observación, por lo que, al presentarles una tarea nueva, podremos mostrarle los pasos adecuados a través de nuestra propia actuación. Posteriormente, será el niño/a quien lleve a cabo la acción, siendo guiado por las instrucciones del adulto, para que por último, los menores enfrenten la labor en solitario, con posibilidad de pedir ayuda en las primeras ocasiones.


6. No sólo es importante que alcancen la meta propuesta en la misión que se les asigne, sino que de igual o mayor relevancia es el esfuerzo que ponen al intentarlo. Con lo cual, es imprescindible manifestar el reconocimiento ante su empeño.


7. Los niños no encabezarán su tarea de la misma manera si piensan que no les vemos capaces de realizarla, puesto esto les trasmitirá dudas e inseguridad. Lo mejor que podemos hacer por ellos es mostrarles que sabemos que van a intentarlo con todas sus fuerzas y que si no lo consiguen esta vez, a través de probar y probar, serán capaces de poder lograrlo.


8. En caso de que él o ella no cumplan con las tareas asignadas, es preferible no utilizar los castigos, puesto que los niños no reaccionan positivamente ante esta amenaza. Normalmente, se muestran más dispuestos con un enfoque más positivo como la posibilidad de acceder a un privilegio. De tal manera que la opción a plantear sería: “Si consigues hacer esto, entonces después podrás tener 10 minutos más de juego en el parque”. El premio a ofrecer deberá ser plausible, además de estimulante para cada menor.


9. Aunque cumplir con una lista de obligaciones no suena especialmente divertido, es cierto que los niños de menor edad reaccionan positivamente si las tareas se presentan de forma atractiva, usando fórmulas como: ¡Vamos a hacer esto juntos! ¡A ver cuánto tardas en hacerlo! O ¡Ya eres un niño grande, puedes hacerlo tu solito!


Al fin y al cabo, las responsabilidades llegan en algún momento a nuestras vidas y aunque no siempre es agradable, ser capaces de enfrentarlas trae consigo aspectos positivos, que muchas veces enfrascados en el devenir de los días pasamos por alto.


Aquellos capaces de cumplir con sus obligaciones adquirirán nuevos aprendizajes, sentirán una mayor autosatisfacción, logrando confiar más en si? mismos y empoderándoles a la hora de enfrentar nuevos desafíos. De cara al exterior, recibirán de los otros no solo algún privilegio, sino también reconocimiento y una importante mejora en sus relaciones de convivencia.

El resultado final de esforzarse y perseverar implica en este caso, alcanzar la autonomía imprescindible en el desarrollo de la persona y la definición de quiénes serán en el futuro nuestros hijos. Y es que tal y como propone cierto sabio desconocido:


“La responsabilidad es un dolor de cabeza que te ayuda a ser mejor”


Por: Psic. Isabel Quesada San José

Centro de Psicología Álava Reyes

LINKS
NOSOTROS
SOCIAL

info@papas360.com

Tel: + (52) 55 5531-4440

Shakespeare 120

Col. Anzures

Mexico, CDMX 11590

  • White YouTube Icon
  • White Facebook Icon
  • White Twitter Icon
  • White Instagram Icon

© 2019 by Papás 360. All Rights Reserved.

Papás 360 por el bienestar